Por qué se agrietan las piedras de afilar

En este artículo vamos a ver por qué se agrietan las piedras de afilar y cómo podemos evitarlo.

Aunque todas las piedras de afilar son bloques rígidos y frágiles vamos a distinguir aquí entre las piedras naturales y las artificiales.

Antes de continuar merece la pena recordar cómo está fabricada una piedra de afilar. Lo podéis encontrar en este artículo (composición de las piedras).

 

Cómo influye el tipo de piedra

Las piedras naturales se extraen de canteras en la naturaleza. Son bloques de piedra de composiciones muy variadas que han resistido el paso del tiempo y de los elementos. Se pueden romper si se golpean o si se maltratan como cualquier otra piedra, pero resisten mejor el agrietado que las artificiales.

Las piedras artificiales por el contrario tienen dos componentes principales, el abrasivo y el aglomerante. El tipo de abrasivo, de aglomerante y la proporción de cada uno son lo que hace diferente a cada piedra.

Esas se fabrican en hornos industriales a altísimas presiones y temperaturas, por lo que tienen una estructura más frágil que las naturales.

Esta composición hace que sean más susceptibles de sufrir grietas y resquebrajarse si no se usan con cuidado.

 

Cómo se forman las grietas

Las grietas en una piedra se forman a consecuencia de la humedad. Más concretamente durante el proceso de secado.

Las piedras de cerámica sintética con aglutinantes de magnesio son más resistentes que el resto. En parte por su mayor densidad y en parte por su menor absorción de agua, que hace que sólo se humedezca la superficie.

Por el contrario, las piedras de baja calidad son como esponjas. Absorben gran cantidad de agua en todo el espesor de la piedra y permanecen húmedas durante mucho tiempo.

El secado a diferentes velocidades entre distintas partes de la piedra va provocando tensiones internas. Esta es la principal causa del agrietado.

Las dos situaciones que más lo favorecen son:

Por un lado, dejar secar la piedra apoyada en una superficie plana como una mesa. La parte superior se secará más rápido que la que está apoyada contra la mesa porque está en contacto con el calor y con el aire con mayor facilidad.

Por otro lado, si secamos una piedra aplicando una fuente de calor se secará más rápido la cara expuesta que la que no lo está.

 

Cómo podemos cuidar las piedras de afilar

El mal secado de una piedra supone un riesgo incluso para las de mayor calidad. Las piedras pueden agrietarse e incluso llegar a cuartearse y romperse.

Para evitar esto hay una serie de recomendaciones a tener en cuenta:

  • Tener un pequeño escurreplatos donde apoyar las piedras y dejarlas secando inclinadas. De esta forma el aire secará por igual todas las partes de la piedra.
  • Secar en un lugar sombreado. No dejarlas húmedas al sol ni expuestas a otra fuente de calor (radiador, estufa, calefactor, etc.). De esta forma no se dilatará más rápido una parte que otra.
  • Es muy importante evitar que cualquier tipo de piedra se caiga al suelo o se golpee. A pesar de que las piedras naturales suelen ser más resistentes todas las piedras son frágiles por su naturaleza. Quizás no se rompan, pero sin duda se pueden desportillar ante golpes pequeños, sobre todo las de menor calidad.

 

Debemos evitar en la medida de lo posible cualquier maltrato a la piedra. De las tensiones acumuladas el material se puede ir fatigando a nivel interno y puede llegar a romperse.

Las piedras de afilar son un material para toda la vida, y por tanto algo que merece la pena cuidar.

 

 

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