Cuidado de la madera

Cualquier elemento de madera que tengas en la cocina se irá secando y estropeando con el paso del tiempo.

Por eso como parte del mantenimiento habitual deberías aceitar el mango de tus cuchillos y las tablas de cortar. Si tu soporte de cuchillos es de madera también deberías darle una pasada de vez en cuando.

Los mangos de plástico, de micarta o de madera tratada (encerada y pulida) no necesitan aceite. El bambú tampoco. Pero otras maderas utilizadas en mangos, soportes y tablas se deshidratan con el tiempo y conviene cuidarlas un poco.

Antes de que te pueda la pereza, tranquilo. Es un trabajo que con hacerlo una vez o dos al año llevas cubierto más que de sobra. Si quieres ser muy meticuloso y tenerlos siempre en perfecto estado puedes hacerlo cada cuatro meses, no hace falta más.

Qué materiales necesitas

  • Aceite. Más adelante veremos cuáles.
  • Lana de acero. Preferiblemente de 4 ceros, la más fina.
  • Guantes. Para evitar empaparte las manos con el aceite. Los de nitrilo son una opción asequible, cómoda y barata, pero cualquiera vale.
  • Papel de lija. No es obligatorio, pero en algunos casos conviene lijar la madera antes de aceitarla.
  • Y por supuesto, algo de madera que aceitar.

Qué tipos de aceite se utilizan

Hay unos cuantos aceites que se pueden emplear, pero hay muchos otros que no.

Para la madera se utilizan normalmente el aceite mineral, el de camelia y el de semillas de lino. Una ventaja de estos aceites es que se pueden usar también para proteger las hojas de los cuchillos de acero al carbono.

Personalmente de los tres el que más utilizo es el de camelia. Es un aceite barato, fácil de conseguir y que da unos resultados estupendos.

Otros compañeros utilizan habitualmente el de semillas de lino y hablan muy bien de él. Por lo que cuentan y por los resultados que consiguen también es una excelente opción.

El que menos me gusta de esos tres es el mineral. Penetra con facilidad en la madera pero no me termina de gustar el tacto que deja. No es un mal aceite, pero en mi opinión personal me gusta más trabajar con otros.

Por último, los artesanos que fabrican instrumentos musicales de madera recomiendan el aceite de almendras dulces. No he tenido ocasión de utilizarlo todavía pero los que lo han usado le dan buenas referencias.

Me gustaría señalar una característica común a todos los aceites nombrados arriba: que ninguno de ellos es tóxico. No se pueden usar para cocinar con ellos pero tampoco contaminan los alimentos.

Se pueden usar con seguridad en una cocina, y ese es un aspecto muy importante de cualquier material que utilicemos.

Cómo aplicar el aceite

Si la madera necesita un lijado, ese será el primer paso (échale un vistazo al siguiente punto). Como lo más normal es que no lo necesite pasamos directamente a la técnica.

Lo primero es colocar el objeto que queremos aceitar en una superficie cómoda y que podamos ensuciar sin miedo. No es una técnica especialmente sucia, pero el aceite pringa todo lo que toca. Para mayor seguridad puedes poner un paño debajo de la madera si quieres.

Lo siguiente es cortar un trozo de lana de acero de unos 3 dedos de ancho. Se corta con facilidad con unas tijeras.

A continuación ponte los guantes, que empezamos con el aceite. Enrolla la lana de acero sobre sí misma y échale unas gotitas del aceite que hayas elegido. Ahora utilízala como si fuera una pequeña esponja para ir frotando la madera por toda su superficie.

Una vez que la tengas cubierta por completo déjala que empape bien durante unos 15 minutos. Es necesario darle tiempo para que el aceite vaya calando en profundidad.

Pasado ese tiempo puedes limpiar la superficie con un trozo de papel de cocina y echarle un vistazo a la superficie. Si crees que necesita una segunda mano de aceite puedes dársela.

Ten en cuenta que durante las primeras horas el color de la madera parecerá más oscuro de lo que es en realidad.

Pasado un día todo el aceite se habrá absorbido y la madera tendrá un aspecto saludable e hidratado. El tacto grasiento de las primeras horas habrá desaparecido y dejará paso a una textura muy agradable.

Cómo lijar la madera

Hay maderas que están muy deterioradas por el sol o por el agua. Otras tienen manchas o suciedad incrustada en la superficie. Otras se han vuelto rugosas o irregulares.

En todos esos casos el problema de la madera va más allá de una apariencia seca y deshidratada. Ahí hay que dar un paso previo y arreglar primero la superficie.

Esto lo vamos a hacer con papel de lija. Las mismas lijas al agua que usamos con los metales, pero en seco.

Dependiendo de cuánta madera quieras quitar o de lo rápido que quieras hacer el trabajo puedes usar un grano más fino o más basto.

Para un lijado superficial suelo ir directamente a un grano 400 o a un 600.

Si quiero hacer un trabajo un poco más intenso suelo empezar por un 180. Al terminar con este grano paso directamente a uno de los dos anteriores para suavizar la superficie.

Lija a conciencia todas las caras de la madera y ten cuidado de respetar las formas. Si lijas sin cuidado puedes redondear los cantos o cambiar algunos pequeños detalles de la estructura.

Lija hasta sacar un serrín fino de toda la superficie y límpialo después con un trapo. Asegúrate de quitar bien todo el polvo de la superficie antes de continuar.

Una vez que hayas acabado con esta parte puedes aplicarle aceite a la madera de la forma que he contado antes.

Para terminar

La madera es un material muy agradecido. Aguanta muy bien el paso del tiempo, pero poco a poco se va deshidratando.

Los aceites para cuidarla son baratos y fáciles de conseguir, y el resultado que dan es fabuloso.

Darle aceite a las piezas de madera a medida que se vayan resecando es una tarea fácil y rápida.

Es probablemente una de las tareas de mantenimiento más sencillas y entretenidas de todas, sobre todo si tenéis niños que os ayuden. Esta puede ser una buena forma de entretenerlos y de acercarlos a las manualidades y al mundo de la cocina.