Cómo quitar la virola de un cuchillo

Qué es una virola

La virola, a menudo llamado defensa, es un refuerzo de metal en la base de la hoja de un cuchillo.

Es un engrosamiento que se sitúa justo en la parte en la que termina el mango y comienza la hoja.

Este refuerzo no es más que un aumento de grosor de la hoja en esa parte. Como si todo el resto de la hoja se hubiera vaciado menos esa pequeña parte.

 

Para qué sirve una virola

Realmente para nada. La virola es más un elemento cultural que funcional. No aporta ninguna ventaja al cuchillo y a cambio supone algunos quebraderos de cabeza. No conozco ningún cuchillo de alta gama que lleve incorporada una virola.

Algunos dicen que la virola sirve para dar más peso y más resistencia a la hoja. Y que eso es útil, por ejemplo, en tareas como machacar la cáscara de los crustáceos. Sin embargo, la hoja de un cuchillo de cocina no está diseñada para machacar ni para golpear.

Tal como explicamos en este artículo (cómo usar un cuchillo sin dañarlo), los cuchillos deben usarse para aquello para lo que se fabricaron. De lo contrario lo único que puedes conseguir es dañar la hoja en el proceso.

Si necesitas una herramienta para machacar plantéate usar un pequeño martillo en la cocina, no un cuchillo con virola.

 

Qué problemas nos dan las virolas

El principal inconveniente que ofrecen es a la hora de cortar con el cuchillo y de reafilarlo.

Al tener mucho más metal que el resto del filo la virola se desgasta más lentamente. Esto hace que acabe habiendo un pequeño escalón entre el filo y la virola.

Y por ello si apoyamos el filo contra la tabla de cortar queda un espacio entre ambos. No se llegan a tocar completamente por culpa del resalto que hace la virola.

Es fácil de imaginar si pensamos en unos zapatos de tacón de aguja. El filo sería la suela y el tacón la virola. Y todo el espacio entre la suela y el suelo es espacio en el que el filo no puede llegar a cortar el alimento.

Para conseguir arreglar ese problema tendremos que rebajar la virola cada vez que afilemos. Como veis es un auténtico engorro.

Por eso en este artículo vamos a explicar cómo quitarlas.

 

Qué hay que saber antes de quitar una virola

Para quitar bien una virola hay una serie de cosas que tendremos que hacer sí o sí:

  • Recortar un trozo de metal de la hoja.
  • Asegurarnos de que no destemplamos el filo en el proceso.
  • Asegurarnos de que no cortamos nada que no queremos cortar en el proceso.
  • Asegurarnos de que el resultado final es estético y funcional.

Teniendo todos estos requisitos en mente, comenzamos.

 

Cómo quitar una virola

A estas alturas os habréis dado cuenta de que es mucho más cómodo comprar un cuchillo sin virola. Pero si ya es tarde para eso, vamos a ver cómo quitarla en casa sin peligro ni esfuerzo.

En primer lugar tenemos que dibujar qué forma queremos que le quede al cuchillo. Para eso lo mejor es pintar directamente sobre la hoja con un rotulador indeleble.

El resultado debe ser estético y funcional. Es difícil saber si será cómodo antes de recortarlo, pero al menos debe parecerlo. Siempre se pueden hacer ajustes más finos una vez recortado.

 

Una vez que tengamos el trazado hecho empezaremos a recortar. Para ello podemos usar herramientas manuales, como una sierra para metales, o eléctricas como una Dremel.

Ante la duda la mejor solución es recortar de menos para dejar algo de margen de error. Al acero se le puede quitar material tantas veces como se quiera pero no se le puede añadir más si falta.

El recorte de una virola suele necesitar recortar una parte redondeada en una zona de difícil acceso de la hoja. Lo mejor para eso es ir recortando pequeños trozos desde los ángulos en los que buenamente se pueda.

El corte no tiene por qué ser perfecto. El trabajo se puede mejorar posteriormente con lijas.

Durante todo el proceso de corte, sobre todo si lo hacemos con máquinas eléctricas, es importante ir refrigerando la hoja. Con esto evitaremos sobrecalentar el acero. Si no lo hacemos podemos destemplar o quemar el filo.

Cuando hayamos recortado el tramo marcado terminaremos de ajustar la forma y de suavizar los cantos. Es importante que todo lo que hayamos recortado quede suave y redondeado al tacto.

De nuevo tenemos dos formas de hacerlo. La forma más sencilla es con una pequeña lijadora de banda. El WorkSharp Ken Onion da muy buen resultado para este tipo de trabajos.

Y en caso de que no tengáis unas herramientas como esas podéis terminar el trabajo a mano. Para ello tendréis que empezar a desbastar las mayores imperfecciones con una lima para metales.

Una vez terminada de ajustar la forma y los contornos tendréis que terminar de suavizar los cantos con lijas al agua.

Es importante que al terminar el agarre sea cómodo y suave. De lo contrario habrá que seguir trabajando la hoja hasta que lo sea.

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