Cómo mantener las piedras naturales para que afilen bien

Una consulta frecuente sobre ciertos tipos de piedras naturales es que con el tiempo van dejando de afilar como al principio.

Poco a poco van quitando cada vez menos metal con cada pasada y al mismo tiempo les van apareciendo “brillos” en la superficie.

 

Por qué ocurre este fenómeno

Las piedras naturales las podemos clasificar según diferentes características. Para el caso del que vamos a hablar ahora las dividiremos grosso modo en piedras naturales blandas y duras.

La principal diferencia entre una piedra natural y una sintética es que la natural no tiene aglomerante. Las partículas abrasivas están unidas entre sí por causas geológicas: presión y temperatura principalmente.

En el caso de las piedras artificiales a medida que vamos afilando el aglomerante se va disolviendo y va soltando partículas abrasivas.

Por tanto, las capas superficiales de la piedra se separan del cuerpo mucho antes de que a la partícula abrasiva se haya desgastado.

También les ocurre esto a las piedras naturales blandas por la misma razón: se deshacen antes de que la partícula abrasiva se rompa.

En las piedras duras, sin embargo, las partículas están unidas con fuerza entre sí. A medida que vamos afilando el abrasivo desgasta el metal del cuchillo, pero también ocurre al contrario. El metal va desgastando poco a poco la partícula abrasiva hasta que se rompe.

Las partículas abrasivas de la superficie de la piedra se van rompiendo pero no se van separando del cuerpo. Así que poco a poco se va acumulando una capa cada vez más extensa de abrasivo “muerto”, plano y pulido.

Se reconocen a simple vista porque son zonas suaves y brillantes. El cuchillo resbala sobre estas zonas porque no tienen aristas que arañen el metal. Y por tanto dejan de afilar.

 

Cómo solucionamos este problema

Cada vez que afilemos con una piedra natural dura (como las Meigas, por ejemplo) y notemos que ya no afila igual o le veamos brillos es hora de aplanarla.

Cuando aplanamos una piedra lo que hacemos es quitarle las capas superficiales para dejar la piedra con una planitud regular en toda la superficie.

Esta retirada de las capas superficiales nos sirve también para eliminar el abrasivo muerto de la superficie. Así dejamos al descubierto nuevas partículas abrasivas “vivas” de las capas de debajo. Estas partículas conservan los cantos bien marcados y listos para seguir quitando metal de la hoja del cuchillo.

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