Cómo limpiar y sacar brillo a las hojas de tus cuchillos

Quien tiene un cuchillo fabricado con cariño tiene un tesoro. Y cuando tenemos un tesoro nos gusta enseñarlo y presumir de él. Y por supuesto, que esté bonito y brillante.

 

Qué marcas podemos encontrar

La superficie de un cuchillo limpio puede ensuciarse por dos razones principales.

La primera, las marcas de grasa que dejamos con los dedos al tocarlo. En un cuchillo bien pulido las huellas digitales se ven a leguas, y son muy antiestéticas.

La segunda, las pequeñas marcas del día a día. Los roces y los arañazos en general.

El estropajo al fregarlo deja marcas en la hoja (si tienes curiosidad mira este tema [cómo fregar un cuchillo]). El trapo con el que lo secamos deja marcas en la hoja. Poco a poco cualquier roce va dejando su huella en el acero.

E incluso una mala pasada sobre la piedra de afilar puede dejar una zona de “neblina” sobre la superficie del cuchillo. No es nada grave, pero sí algo antiestético.

 

Cómo podemos quitarlas

Para quitar este tipo de marcas tenemos dos herramientas principales.

Una son los alcoholes volátiles. La otra es la pasta de pulir.

Los alcoholes que se usan con más frecuencia son dos: la ginebra y el alcohol isopropílico. No son útiles con las muescas de la hoja pero hacen maravillas quitando las huellas y la grasa.

La mejor ginebra posible es la más barata. La más mala del mercado. La que más rasque al bajar por la garganta. Si “rasca” es señal de que el alcohol que tiene es muy volátil, y es justo eso lo que nos interesa. Aproximadamente el contenido de alcohol será de un 40% en volumen, por lo que no hace falta diluirla.

El alcohol isoporpílico puro coagula con facilidad las proteínas. La hoja del cuchillo, como todo, está cubierta de microorganismos. Si le aplicamos alcohol puro se quedarán marcas de suciedad en la hoja, comúnmente llamadas “relejes”. El resultado que se consigue es mucho más limpio si se rebaja el isopropílico con agua al 75%.

Por otra parte un trapo de algodón y un poco de pulimento nos dará un resultado excelente. Lo podemos encontrar en múltiples formatos, tanto en crema como en cera, pasta o polvo. Si es sólo para labores de limpieza es importante que el grano del abrasivo sea fino.

Este método es útil en marcas de huellas que han quedado un poco más marcadas. No todos los aceros reaccionan igual al ácido, y hay algunos a los que se les marcan las huellas con facilidad.

Tanto para esos casos como para los pequeños arañazos y abrasiones del día a día la pasta de pulir es excelente.

 

Para marcas más profundas

En caso de que la hoja tenga marcas más profundas puedes visitar este artículo (cómo satinar la hoja de un cuchillo) o bien este otro (cómo quitar motas de óxido de una hoja).

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