Cómo limpiar una hoja muy oxidada

En este artículo veíamos cómo limpiar una hoja que ha comenzado a oxidarse.

Si dejamos que el óxido actúe durante más tiempo irá penetrando en mayor profundidad. Y en ese caso esos métodos no serán suficientes.

Si se te ha oxidado en profundidad uno de tus cuchillos deberías echarle un vistazo a este artículo sobre consejos de mantenimiento.

También puede ser que hayas comprado un cuchillo antiguo de segunda mano y quieras restaurarlo.

En ambos casos encontrarás aquí todo lo que necesitas saber.

Qué formas hay de hacerlo

Los métodos para retirar el óxido del metal se pueden clasificar en tres grandes grupos que pueden combinarse entre sí.

Método químico: Consiste en la aplicación de un ácido fuerte durante poco tiempo o un ácido débil durante un tiempo prolongado.

Método físico: Consiste en la retirada mecánica de toda la capa superficial afectada por el óxido mediante lijas para metales.

Método eléctrico: Consiste en la separación del óxido mediante electrolisis.

Cómo usar el método químico

Este método se basa en la reactividad que tiene el óxido a los ácidos.

Para ello sumergimos la hoja del cuchillo en un baño de ácido durante un cierto tiempo. De esta forma logramos ablandar el óxido y retirarlo del acero.

Dependiendo de la fuerza del ácido lo mantendremos dentro más o menos tiempo. Para evitar dañar el metal sólo sumergiremos la hoja durante pocos minutos en los ácidos más fuertes. Los ácidos más débiles, por el contrario, nos permiten hacer baños más prolongados con seguridad.

Independientemente del ácido que utilicemos el procedimiento será siempre el mismo:

  1. Sumergir la hoja en un baño de ácido.
  2. Frotar la hoja con un cepillo de cerdas o un Scotch Brite.
  3. Reintroducir en el ácido si es necesario. Repetir el proceso.
  4. Aclarar bien la hoja con agua al terminar.
  5. Secarla inmediatamente y cubrirla con una capa de aceite.

Es importante que el ácido no entre en contacto con ninguna parte decorativa del cuchillo, o de lo contrario podría dañarla. Cualquier acabado estético de la hoja como pátinas, lacados o similar puede dañarse con este proceso. La madera puede marcarse y decolorarse, por lo que también conviene tener cuidado con ella.

Qué tipos de ácidos podemos utilizar

Para quitar el óxido de las hojas podemos usar compuestos específicos o podemos utilizar químicos más sencillos.

Si usamos compuestos específicos:

Hay una multitud de compuestos químicos en el mercado, con diferentes presentaciones. Algunos son líquidos, pensados para llenar un recipiente e introducir dentro las piezas a desoxidar.

Otros se venden en gel, para aplicar directamente sobre la pieza y dejarlo que actúe hasta que consiga eliminar el óxido.

Otros se venden incluso en spray, para pulverizar sobre las piezas.

Algunos ejemplos de estos son el Evapu-Rust o el K2-Derusto. Consulta las opciones en tu mercado local para elegir el que mejor se adapte a tus necesidades.

Si usamos compuestos más sencillos:

En este caso utilizaremos una disolución de un ácido más sencillo.

La mejor elección en este caso es el ácido cítrico. Este ácido es fácil de encontrar en forma de polvo para usar en repostería. Tiene un aroma y sabor característico a limón, y es perfectamente seguro de utilizar. Podríamos incluso comerlo o beberlo sin problema, por lo que no hacen falta precauciones especiales para manejarlo.

Algunos ácidos más débiles, como el vinagre, sólo nos serán útiles con los óxidos más superficiales. Se quedan muy cortos para el tipo de trabajo que tenemos entre manos.

Los ácidos más fuertes, como el Salfumán, pueden dañar la hoja si se aplican durante mucho tiempo. Por ello hay que hacer baños rápidos, frotar el óxido con vigor y aclarar en seguida con abundante agua. De lo contrario podemos dañar la hoja del cuchillo. El Salfumán también se conoce por los nombres de ácido clorhídrico o ácido muriático.

Cómo usar el ácido cítrico

El método del ácido cítrico es el más sencillo y más seguro de utilizar.

Para usarlo sólo hay que buscar un recipiente en el que quepa por completo la hoja de nuestro cuchillo. Puede ser o bien alto y estrecho o bien plano y ancho.

A continuación meteremos en cuchillo en el recipiente y lo llenaremos de agua tibia. Es importante que el mango quede fuera del líquido.

Después añadiremos varias cucharadas soperas de ácido cítrico en polvo y removeremos bien. Con dos o tres es suficiente. El agua tibia ayudará a que se disuelva con más facilidad.

Dejaremos el cuchillo dentro del líquido, y cada media hora lo sacaremos al aire para frotarle las placas de óxido. Veremos cómo poco a poco se van ablandando y desprendiendo.

Cuando la hoja esté libre de óxido la enjuagaremos bien con agua y la secaremos. Después la cubriremos con una fina capa de aceite y esperaremos unos minutos.

Una vez hecho lavaremos la hoja con agua y jabón y la secaremos bien.

Después, si es necesario, lijaremos la hoja hasta dejarle el acabado deseado.

Qué tipos de aceite podemos utilizar

Como decíamos antes, el último paso del proceso es cubrir la hoja de aceite. El acero recién sacado del ácido es muy reactivo al oxígeno del aire, incluso si lo enjuagamos bien con agua.

La superficie metálica tarda un tiempo en volver a ser estable tras este proceso. Y mientras eso ocurre es necesario impedir que entre en contacto con el aire.

Para ello podemos usar cualquier aceite que queramos. Los más utilizados suelen ser el WD-40 y el aceite mineral.

El WD-40 es un aceite barato, fácil de conseguir y muy sencillo de utilizar. Con pulverizar una capa fina sobre la hoja del cuchillo es suficiente.

Este aceite no es apto para el consumo. Por tanto habrá que limpiar a fondo la hoja con agua y jabón antes de usarla.

El aceite mineral es una opción muy socorrida y con muy buenos resultados. Es común encontrarlo en el taller de alguien que trabaje con cuchillos o con madera. Es un poco más caro que el WD-40, pero nada exagerado.

El aceite de camelia, de linaza o de oliva también nos servirían, pero son mucho más caros que los anteriores.

Cómo quitar el óxido con lijas

El método físico consiste en retirar de forma mecánica las capas más externas del acero. Para limpiar la hoja hay que retirar metal hasta que todas las capas afectadas por el óxido hayan desaparecido.

Es un trabajo lento y laborioso. Podemos hacerlo tanto a mano como ayudados por una lijadora de banda o una lijadora orbital.

Para este método utilizaremos lijas al agua para metales. Las podemos usar tanto en mojado como en seco.

El proceso es muy similar al que veíamos en este artículo (cómo satinar la hoja de un cuchillo). Pero en este caso insistiendo con la lija más basta hasta que aflore metal sin afectar.

A menudo resulta más sencillo retirar primero las placas de óxido con un baño de ácido y después lijar la superficie. Así se consigue eliminar el óxido en profundidad y dejar un acabado estético con menos esfuerzo.

Cuanto más profundo haya calado el óxido más habrá que adelgazar la hoja para dejarla sin marcas.

Si no nos importa que quede algo de piqueteado (“pitting”) sobre la hoja no es necesario lijar hasta igualarla por completo. Esto nos ahorrará esfuerzos y alargará la vida útil del cuchillo.

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