Cómo lijar la madera

Como ya te habrás dado cuenta, el acero y la geometría de los cuchillos se nos da bastante bien. La madera, por otro lado, es algo en lo que no somos precisamente expertos. Más bien al contrario.
A lo largo de los años hemos aprendido lo suficiente como para salir del paso. Así que en los siguientes artículos vamos a enseñarte lo suficiente como para que puedas cuidar bien tus mangos, soportes y tablas.

Si eres carpintero o si sabes algo sobre cómo tratar la madera y quieres ayudarnos a ampliar estos artículos, escríbenos.

Quiero agradecer a mi amigo Rafa Prades los consejos que me ha dado estos meses sobre cómo trabajar la madera. De lo poco que sé, la mayor parte es gracias a él. De no haber sido por su ayuda no os podría traer hoy este artículo.

Qué lijas utilizar

Para lijar la madera tenemos que utilizar lijas específicas para madera. Podemos usar las lijas que usamos para el metal, pero el resultado no será el mismo.

Lijado manual o lijado mecánico

Tenemos dos opciones para lijar una superficie de madera. O bien podemos hacerlo a mano o bien podemos ayudarnos de una máquina eléctrica.

Para hacer el primer lijado de desbasta no hay nada de malo en usar una máquina para ahorrarnos esfuerzo. Sin embargo, los mejores resultados los conseguiremos lijando las piezas a mano.

No sólo nos permite un mejor ajuste de la presión y de la dirección del lijado. Sino que además en piezas complejas será la única forma de llegar bien a todos los rincones.

Al lijar con lijas las partes planas conviene usar algo plano como apoyo y guía. Si lo hacemos con la mano se redondearán los cantos.

Qué progresión de lijas utilizar

Para dejar un buen acabado en la madera no es suficiente con pasarle sólo un tipo de lijas.

Si hacemos bien el lijado cuando apliquemos los aceites conseguiremos una superficie casi impermeable.

El lijado más basto lo usaremos para dejar toda la superficie uniforme y bien igualada. Después de eso usaremos lijas cada vez más finas para ir suavizando la superficie e ir cerrando el poro.

Para comenzar a suavizar la madera empezaremos con una lija de grano 800. Cuando hayamos lijado a conciencia toda la superficie pasaremos a una lija más fina y repetiremos el proceso.

Iremos aumentando progresivamente la fineza de la lija tanto como podamos. Lo ideal es que lleguemos hasta una 10.000 si podemos.

Entre grano y grano hay que pasar un cepillo, una brocha o un pincel para quitar el polvillo que se va formando. A partir de la 5.000 no se ve, pero está ahí. Si no se retira, la madera queda sucia y el acabado queda lejos de ser el deseado.

Lijado en seco o en mojado

Todo el proceso de lijado lo haremos en seco menos una parte.

Antes de pasarle la penúltima lija mojaremos la superficie de la madera. Con esto conseguimos levantarle las fibras sueltas de la superficie. Al tacto será como si a la madera le hubiera salido pelo.

Con la penúltima lija retiraremos ese “pelito” y la superficie quedará muy suave. Después terminaremos de lijar en seco con la última lija.

De esta forma la madera queda muy muy fina y uniforme.

En qué dirección lijar

Depende de lo que queramos conseguir debemos lijar en un sentido o en otro.

Para eliminar las imperfecciones hay que lijar en el sentido de las vetas. Hay que tener en cuenta que cada veta tiene su nivel de dureza.

Y si lo que queremos es resaltar la vistosidad de las vetas en el acabado, haremos el lijado al través.

Los siguientes pasos

Después de lijar la madera nos toca continuar con el aceitado. Para leer más sobre ello échale un vistazo a este artículo.

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