Cómo cuidar un cuchillo

La mayor parte de la gente sabe por instinto cuándo está a punto de hacer algo que pueda estropear su cuchillo. Así que si piensas que es una mala idea, no lo hagas.

Con el párrafo anterior podríamos resumir todo este tema.

Para los que buscáis información más detallada de cómo cuidar vuestras herramientas vamos a desarrollarlo un poco más.

Vamos a desgranar uno a uno todas aquellas cosas que influyen en el buen cuidado y conservación de nuestros cuchillos. Al final del artículo podréis encontrar una lista resumen donde revisarlo todo de un solo golpe de vista.

 

Aprende a usar bien el cuchillo

La primera regla básica. Sujeta el cuchillo con seguridad y aprende a usarlo con eficacia.

Hay gente que usan con recelo los cuchillos, sobre todo si están muy afilados. No hay que tenerle miedo a la herramienta, hay que usarla con cuidado y con prudiencia.

Si es tu caso, practica despacio la técnica de corte o pídele a alguien que tenga soltura cortando que te la enseñe.

Un cuchillo manejado con inseguridad es un peligro tanto para la herramienta como para el que la usa. Así evitarás cortes o resbalones y habrá menos posibilidades de que el cuchillo caiga al suelo o se golpee contra otros objetos.

 

Afila el cuchillo con frecuencia

El cuchillo es una herramienta diseñada para cortar. Si no está bien afilado ocurren dos cosas. La primera que no está cumpliendo bien su función. Eso nos cuesta un esfuerzo extra para obtener un resultado de menor calidad.

La primera es que un cuchillo mal afilado es peligroso. Si el cuchillo no corta con facilidad sólo con apoyarlo habrá que aumentar la fuerza para hacer más presión. Eso aumenta el riesgo de que el cuchillo resbale y se desvíe con fuerza. Un cuchillo que corta con suavidad no se desvía de su trayectoria.

Por supuesto, con un cuchillo muy afilado hay que tener una buena técnica de corte. No perdona que se ponga delante de él algo que no queremos cortar. Pero para eso nos remitimos al punto uno: aprende a usar bien el cuchillo.

En caso de corte un cuchillo bien afilado abre heridas limpias que cicatrizan con facilidad. Un cuchillo sin filo lo que provoca son heridas de bordes irregulares con aplastamiento de tejido.

 

No dejes que el cuchillo se embote demasiado

Es la continuación lógica del punto anterior.

Si no dejas que el cuchillo pierda mucho filo antes de volver a afilarlo conseguirás dos cosas.

Por un lado, el afilado será más fácil en cada ocasión. Afilar un cuchillo muy embotado necesita mucho tiempo y esfuerzo.

Por otro, la cantidad de metal que quitamos a la hoja en cada afilado es menor. Cuanto más estropeado está un filo más rápidamente continúa deteriorándose. Y cuanto más se haya deteriorado más metal tendremos que quitar para dejarlo como al principio. Alargar el espacio entre afilados a la larga hace que tengamos que quitar más metal de la hoja que afilado a menudo. Como resultado, la vida útil del cuchillo será menor.

La explicación a esto es sencilla. Un cuchillo embotado necesita que se haga más fuerza para cortar con él. Por eso más metal del filo se pierde por desgaste, por aplastamiento y por mellas. Al mantener el cuchillo afilado le damos la vuelta a esta situación.

 

Usa una tabla de cortar

No se te ocurra cortar sobre mármol, metal, cristal, cerámica o similar. Todos estos materiales son demasiado duros para lo delicado que es el filo de un cuchillo. Ningún cuchillo está preparado para aguantar ese trato y seguir funcionando bien.

En lugar de eso corta sobre una tabla de cortar. Están diseñadas para ese propósito. Puedes usar tablas de madera, de plástico o de goma. Para saber más sobre las tablas de cortar visita este artículo (tablas de cortar).

Que el cuchillo esté fabricado de acero duro no significa que sea resistente. En cuanto a metal se refiere, “duro” significa “quebradizo”. Por llevarlo muy al extremo, piensa que la hoja del cuchillo está hecha de cristal. El acero puede aguantar más maltrato, pero a grandes rasgos esa es la idea.

 

No uses el filo para arrastrar ingredientes

Esta es sin duda la forma de abuso más común al usar un cuchillo.

En todos los programas de cocina que he visto ocurre lo mismo. Al terminar de picar fino un ingrediente el cocinero lo arrastra con el cuchillo a un extremo de la tabla. Y para eso utiliza la parte del filo, que va rozando a lo largo de toda la superficie.

Sin meternos mucho en detalle, el filo es una herramienta de precisión. El resto del cuchillo está construido específicamente para darle soporte al filo. Y esa herramienta de precisión, si está bien mantenida, no tiene más que unos pocos micrones de grosor.

Arrastrar esa parte tan delicada sobre una superficie le provoca una tensión enorme. Al hacerlo el acero del filo se dobla y se parte.

Imagina que aplicas fuerza sobre un clavo. Puedes clavarlo a través de madera o incluso de cemento sin problemas. Soporta muy bien la fuerza de compresión vertical. Sin embargo se dobla con facilidad si la fuerza se la aplicas desde los lados. Al filo de un cuchillo le ocurre lo mismo.

Si necesitas arrastrar sobre la tabla lo que acabas de cortar hay un truco muy simple. Dale la vuelta al cuchillo y arrástralo con el lomo.

 

Usa una herramienta adecuada a cada trabajo

Esto es una cuestión de sentido común, pero también ayuda a alargar la vida útil de los cuchillos.

Un cuchillo es una herramienta diseñada para un propósito concreto. Para cuando hayáis leído varios artículos de la web veréis que es una de las cosas que más repito. Y lo hago porque es una de las cosas más importantes a tener clara con un cuchillo.

Un cuchillo es un cuchillo. Está diseñado para cortar. Y dependiendo del tipo de cuchillo, estará diseñado para cortar unas cosas u otras. O para cortar de una forma u otra. Eso es lo que es.

Lo que NO es un cuchillo es cualquier otra cosa que se os ocurra que se salga de esa norma. Un cuchillo no es un destornillador, ni una palanca, ni un hacha, ni un martillo.

Cualquier uso diferente a aquel para el que fue diseñado es abusar del cuchillo. Y la hoja de un cuchillo de cocina no está preparada para soportar ningún tipo de abuso.

Si necesitas usar un cuchillo como si fuera un destornillador, usa un destornillador en su lugar. Y si necesitas usar un cuchillo como si fuera un martillo, usa un martillo.

Si al cocinar tienes que hacer una tarea para la que te vendría bien un martillo, ten uno en tu cocina. Son herramientas diseñadas para una tarea en concreto, igual que los cuchillos. No hay nada de malo en ello.

Este es uno de los consejos más importantes. Si no lo respetas es probable que no sólo acabes dañando el cuchillo, sino que además acabes lesionándote.

Siguiendo con la línea de lo anterior, hay cuchillos diseñados para usos muy diversos. Es una cuestión práctica usar un cuchillo adecuado a cada tarea. Por ejemplo, no cortarías un hueso de ternera con un cuchillo de chef o con un santoku. Igual que tampoco pelarías una patata con una macheta de cocina.

Cada herramienta tiene su uso, y conviene respetarlo. Si no meterías un Ferrari por un camino de piedras en la montaña no maltrates tus cuchillos en la cocina.

 

No cortes cosas que no deberías cortar

Este consejo es una consecuencia lógica de lo anterior. Si el filo es un elemento delicado no nos conviene forzarlo cortando cosas que no debería cortar.

Los cuchillos están diseñados para hacer el corte más fino posible, y nada más. Si quieres abrir unas ostras o si quieres trocear comida congelada deberías usar otras herramientas.

Como regla de oro: si no lo morderías con los dientes, no lo cortes con un cuchillo de cocina.

 

Limpia los cuchillos justo después de usarlos

Es importante que mantengas los cuchillos limpios y secos.

Incluso si están fabricados con acero inoxidable límpialos tan pronto como termines de utilizarlos. No dejes que la suciedad y la humedad permanezcan durante mucho tiempo sobre la superficie de la hoja.

Aunque digamos que el acero es inoxidable realmente no lo es. Sólo es resistente a la oxidación, y algunos lo son más que otros. Pero no es una garantía de que no le aparecerá óxido en la superficie si lo cuidamos mal.

Tampoco los dejes tirados en el fregadero, rodeados de cosas duras contra las que pueden golpearse. No sólo es peligroso para quien meta la mano dentro, sino que el filo se deteriorará con rapidez.

Si no puedes fregarlo al terminar de usarlo al menos aclárale la hoja bajo el grifo y sécala después con un trapo. Apártalo en un lugar vacío de la encimera hasta que tengas tiempo para fregarlo.

Para consejos más detallados sobre cómo fregar un cuchillo échale un vistazo a este artículo (cómo fregar un cuchillo).

 

No laves los cuchillos en el lavavajillas

Los chefs japoneses creen que parte de nuestras almas pasan a nuestros cuchillos a medida que los vamos utilizando. Y como dice el chef Morimoto, tú no pondrías tu alma en el lavavajillas.

Bromas aparte, no deberíamos lavar los cuchillos en el lavavajillas por bastantes razones. Las principales son:

Presencia de químicos agresivos con la madera y el metal.

Atmósfera con gran cantidad de calor y humedad que pueden dilatar y resquebrajar la madera.

Aspas y partes móviles con riesgo de golpeo.

Presencia de otros cubiertos y utensilios de cocina duros, con riesgo de golpeo.

Posibilidad de que el cuchillo corte por presión a través del recubrimiento impermeable de las baldas.

Todas ellas crean un entorno hostil para nuestros cuchillos, incluyendo las hojas, los filos y los mangos.

En contra de lo que se piensa, la temperatura del lavavajillas no supone un peligro para el acero de la hoja. Salvo que vuestro lavavajillas caliente el agua por encima de los 200º no deberíais preocuparos por ese aspecto en concreto.

Para lavar los cuchillos se debería usar únicamente un estropajo suave, agua templada y detergente. De nuevo, para consejos más detallados sobre cómo fregar un cuchillo échale un vistazo a este artículo (cómo fregar un cuchillo).

 

Guarda los cuchillos separados unos de otros

Como veíamos en este artículo (las mejores formas de guardar tus cuchillos), la forma en la que guardamos los cuchillos es importante.

La regla de oro al guardarlos o transportarlos es que debemos evitar que el filo golpee contra algo duro.

Por eso no podemos guardar todos los cuchillos juntos en un cajón ni meterlos en el fregadero.

Lo que debemos hacer es guardarlos en soportes que los mantengan separados unos de otros. Para esto las mejores opciones son los soportes magnéticos de encimera o de pared. Podéis leer más al respecto en este artículo (tipos de soportes para cuchillos).

Para cuando los transportéis podéis hacerlo o bien en sus cajas o bien dentro de un rollo o manta portacuchillos. En el segundo caso las hojas deberían ir protegidas con una funda para filos o con una saya. Si no tenéis ninguna podéis improvisarlas con cartulina o con papel de periódico.

 

Cómo cuidar cuchillos de acero al carbono

El cuidado del acero al carbono merece un tema aparte para él solo.

Aparte de lo que hemos contado hasta ahora los dueños de un cuchillo de acero al carbono necesitan tener algunas precaucione extra.

Las podéis encontrar en este artículo (cómo cuidar un cuchillo de acero al carbono).

 

EN RESUMEN

Aquí tenéis una lista completa y resumida de todo lo que hemos hablado hasta ahora y algunos detalles más. Para consultar en caso de dudas o para imprimirla y dársela a un amigo o familiar que se acabe de comprar su primer cuchillo. Que os sea útil:

  1. Afila tu cuchillo con frecuencia. Es la única forma de que funcione en todo momento como debería.
  2. No uses el cuchillo si está roto o dañado.
  3. Mantén el cuchillo fuera del alcance de los niños. Guárdalo siempre en un lugar seguro. Si les permites usarlo, que sea siempre bajo supervisión de un adulto.
  4. Corta siempre sobre una tabla de cortar. No cortes sobre superficies duras como la piedra o el metal.
  5. Usa el cuchillo para lo que está diseñado. No lo uses para nada que no sea cocinar.
  6. No hagas palanca ni torsión con la hoja. Se puede mellar o romper.
  7. No intentes cortar, separar o golpear huesos o comida congelada con el cuchillo. La hoja se puede mellar o romper.
  8. La comida debe descongelarse por completo antes de cortarla.
  9. Para cortar elementos especialmente duros como huesos o escamas de pescado usa un cuchillo específico. Una macheta o un deba son buenas opciones.
  10. No uses el cuchillo para abrir latas o botellas.
  11. No metas el cuchillo en el lavavajillas.
  12. Limpia y seca la hoja del cuchillo al terminar de usarlo.
  13. Las hojas de acero al carbono se oxidan rápidamente. Seca la hoja a medida que la vayas usando.
  14. No dejes el cuchillo sumergido en agua o dentro del fregadero.
  15. Seca la hoja con papel o con un trapo de algodón. No intentes secar la hoja en un horno o en el microondas.
  16. Lava el cuchillo a mano usando un estropajo suave y detergente. Acláralo bien y déjalo bien seco.
  17. No frotes el cuchillo con estropajos ásperos, esponjas abrasivas o cepillos metálicos. Dejarán arañazos en la superficie de la hoja.
  18. Ten cuidado con cómo sujetas la hoja mientras la lavas.
  19. Evita guardar el cuchillo en un lugar húmedo.
  20. Si aparecen manchas de óxido quítalas frotando con un estropajo abrasivo o con una lija.
  21. Para cuchillos con mangos tradicionales japoneses: Evita sumergir la madera bajo el agua. No golpees el mango con fuerza.
  22. No acerques la hoja a una llama. Puede quemar el metal y dañar el tratamiento térmico.
  23. No guardes los cuchillos en un sitio en el que el filo no esté protegido. Usa soportes que mantengan separados los cuchillos o protégelos con cubrefilos o fundas.
  24. Guarda bien tus cuchillos cuando los transportes. No los lleves sueltos. Llévalos en un estuche que los mantenga sujetos y protege los filos con fundas o sayas.
No está permitida la copia del contenido. Si necesitas utilizar cualquier elemento de la web ponte en contacto con nosotros.