Cómo cambiar el mango de un cuchillo japonés

Los cuchillos japoneses tradicionales tienen varias diferencias con los cuchillos japoneses modernos y con los occidentales. Una de ellas es que los mangos están pensados para poder ser reemplazados durante la vida útil del cuchillo.

Hay dos motivos principales para cambiar un mango. El primero es que la madera se deteriore con el uso y haya que ponerle otro nuevo.

El segundo es que queramos embellecer aún más nuestro cuchillo con un mango artesanal.

 

Por qué es importante poder cambiar un mango tradicional japonés

Un cuchillo tradicional japonés está formado por dos partes principales. Una hoja de acero al carbono de excelente calidad y un mango de madera.

Actualmente estos cuchillos se fabrican con maderas preparadas para durar tanto como el propio cuchillo. Sin embargo no siempre ha sido así. Décadas atrás las maderas que se utilizaban para este fin eran blandas y menos duraderas que las actuales.

Por eso no era raro tener que cambiarle el mango varias veces al cuchillo a lo largo de su vida útil.

 

Por qué es fácil cambiar un mango tradicional japonés

Tanto si es por estética como si es por necesidad, la forma en la que está fabricada la hoja nos permite retirar con facilidad el mango y acoplarle uno nuevo.

La mayoría de los cuchillos occidentales y de los japoneses de diseño moderno están fabricados con espiga enteriza. Esto significa que el metal del cuchillo abarca desde la punta hasta la parte más lejana del mango. Para darle un agarre cómodo se coloca una cacha a cada lado de la espiga y se fija todo junto con varios pasadores.

Los cuchillos japoneses tradicionales se fabrican con la espiga oculta. Al final de la hoja se deja una espiga delgada y estrecha que irá embutida en el interior del mango. Por tanto, el material del que esté fabricado dicho mango envolverá y sujetará a la espiga. Y con ella al resto de la hoja.

Este sistema hace que cambiar de mango sea sumamente fácil. Sólo hay que soltar el que ya tiene y embutir la espiga dentro de uno nuevo.

 

Cómo quitar el mango viejo

A la hora de retirar un mango viejo podemos encontrarnos ante dos situaciones. Que la espiga y el mango estén unidos por presión o que los hayan unido mediante un adhesivo.

El método tradicional japonés de ponerle un mango a un cuchillo se basa en encajar la espiga al rojo dentro de la madera.

Primero se le hace un pequeño orificio de guía al mango. Posteriormente se calienta la espiga al rojo. Y después se incrusta uno dentro del otro y se ajusta la alineación a golpe de martillo.

Este método sólo funciona con maderas blandas, ya que las más duras se resquebrajan por la presión.

En los cuchillos que llevan mangos de maderas más duras lo que encontraremos es una unión mediante adhesivo. Generalmente resina epoxi.

En este método primero se taladra un hueco en la madera con espacio suficiente para que quepa la espiga. Después se aplica adhesivo a las superficies y se ajusta la alineación antes de que seque por completo.

En el primer caso es probable que podamos sacar la espiga simplemente golpeando con suavidad con un martillo.

Sin embargo, en hojas con espigas oxidadas o en hojas pegadas tendremos que usar otros métodos.

Algunas resinas epoxi son termosensibles y se ablandarán con el calor. En ese caso se puede cocer el mango del cuchillo hasta que se ablande el pegamento. Después se dejará separar con facilidad con un tirón suave.

Estos dos métodos son los más sencillos, pero no siempre dan resultado. Lo más habitual es que haya que cortar el mango del cuchillo para poder separarlo de la hoja.

La forma más efectiva de hacerlo es realizar un corte longitudinal en el mango, siguiendo la línea de la espiga. Cortaremos así el mango en dos mitades.

Para hacerlo podemos usar una sierra para madera, formones o una herramienta eléctrica de corte. Es importante tener cuidado para dañar lo menos posible la espiga en el proceso.

 

 

Cómo colocar un mango nuevo

Lo primero que tendremos que hacer será conseguir un mango para colocarle a la hoja. Podemos fabricarlo nosotros desde cero o comprarlo ya hecho. Podéis leer más sobre los distintos tipos de mangos y los materiales más habituales en este artículo y este otro.

Una vez que tenemos nuestro mango preparado tendremos que asegurarnos de que la espiga encaja con comodidad en su interior.

Limpiaremos primero la espiga de restos de madera y adhesivo para dejar el metal limpio al descubierto.

Probaremos a introducirla dentro del nuevo mango. Si no cabe tendremos que ampliar el espacio con limas o brocas.

Una vez que esté todo ajustado tendremos que cubrir todas las superficies del mango y de la hoja con cinta de carrocero. Sólo dejaremos sin cubrir la propia espiga.

Así nos aseguraremos de que no manchamos con el adhesivo nada que no queramos manchar. En caso de accidente tendremos que limpiarla con cuidado al terminar.

Después procederemos a preparar la mezcla de resina epoxi. Usaremos una de secado rápido, de las de cinco minutos.

Aplicaremos la cantidad justa en la espiga para rellenar bien los huecos. Esa cantidad siempre es menor de lo que parece a simple vista, así que tened un paño a mano para limpiar el sobrante.

En caso de que tengamos que rellenar un gran hueco vacío entre la espiga y el mango haremos lo siguiente. Prepararemos una mezcla de resina epoxi y de serrín o de virutas de madera. De esta forma la unión será más sólida y ahorraremos resina. Prepararemos la mezcla dentro de una bolsita de plástico y después le cortaremos una de las esquinas. Así podremos utilizarla como una manga pastelera. Pequeños trucos de perro viejo cortesía de un seguidor del canal.

Como decía un ruso loco de Youtube, lo mejor del epoxi de cinco minutos es que no pega en cinco minutos. Tendremos casi diez minutos para recolocar y alinear las dos piezas en las tres direcciones del espacio.

En ese tiempo tendremos que centrar bien todos los ejes y asegurarnos de que queden bien centrados y alineados unos con otros.

Sujetaremos con las manos hasta que la resina adquiera dureza suficiente. Puede ser un proceso lento, así que hay que tener paciencia.

Cuando la resina tenga fuerza suficiente se puede dejar la pieza apoyada contra alguna superficie hasta que fragüe del todo. Es muy importante asegurarnos de que el apoyo no vaya a descuadrar la alineación que hemos hecho previamente. Recordad que la resina aún es maleable y se pueden desajustar ambas partes.

Al terminar retiraremos la cinta de carrocero. Si hemos manchado la madera o el metal se puede quitar el adhesivo sobrante. Para ello tendremos o bien que raspar con el filo de una cuchilla o bien lijar con cuidado.

Por último ajustaremos bien las aristas de las superficies en contacto. Entre el lateral de la hoja y el inicio del mango suelen quedar restos de epoxi acumulados. Para que el acabado sea bonito recortaremos ese epoxi sobrante con una cuchilla para dejar ambas superficies a 90º.

Para hacerlo apoyaremos una cuchilla bien afilada paralela a las superficies. Con ella haremos presión constante y firme, primero por una de las caras y luego por la otra. Es importante esperar a que el epoxi esté bien seco antes de hacerlo.

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